Microempresaria rural colombiana participará en evento internacional organizado por la Fundación Microfinanzas BBVA
- Nuestro compromiso con el campo inició hace 10 años y se ratifica frente a la desigualdad que persiste en este sector y el indicador de pobreza de la mujer rural del 37.4%, según el Ministerio de Agricultura.
- Bancamía, entidad perteneciente a la Fundación, le apuesta al emprendimiento de las mujeres rurales debido a que ellas tienen más restricciones en el acceso al sistema crediticio, la educación financiera y la tecnología.
- El 43,90% de nuestros clientes mujeres tienen emprendimientos rurales y han solicitado créditos mensuales por $2.298.094 en promedio.
Bogotá, 10 de octubre de 2018. En el marco de la conmemoración del Día Mundial de la Mujer Rural, el 15 de octubre en Madrid (España), la Fundación Microfinanzas BBVA, grupo al que pertenece Bancamía, organiza el foro ‘Brecha de género, sostenibilidad medioambiental y tecnología: desafíos comunes para la mujer rural’ al que asistirá Sandra Mendoza, microempresaria rural de la entidad, quien viajará a contar su historia de emprendimiento.
Sandra Mendoza se dedica a la agricultura y a la ganadería hace 28 años. Hace parte del programa MeBA, que Bancamía puso en marcha junto a ONU Medio Ambiente, para facilitar recursos financieros a los microempresarios rurales que quieren implantar medidas de adaptación al cambio climático en sus unidades agropecuarias.
Sandra puso en marcha un biodigestor, medida de adaptación cuya importancia radica en que a partir de las heces de los cerdos este aparato produce energía que se convierte en fuego para su estufa y también puede encender algunas luces de su casa. Además, al aprovechar los desperdicios, produce un líquido que se convierte en abono orgánico para sus cultivos de café.
Sandra cocinaba con leña, actividad que afectaba su salud, le generaba un trabajo mayor, al tener que salir a buscar la madera para preparar los alimentos en mula. Sumado a esto, en tiempos de lluvia tenía la preocupación constante porque la madera permanecía mojada. Esa fue una motivación para adquirir un biodigestor que le cambiara su modo de vivir, además de empezar a convertirse en un actor clave en la conservación de los ecosistemas.
Ella es una mujer campesina de 46 años, que ha logrado ser la voz de su comunidad. Se convirtió en la primera mujer presidenta del Comité Cafetero Municipal y en la creadora y presidente de la Asociación de Mujeres Cafeteras de San Antonio, su pueblo natal. Ahora también es la primera en poner en marcha un biodigestor en el departamento del Tolima.
Heredó de su padre una finca cafetera y desde los 18 años se ha dedicado al cultivo del café, el producto estrella de la región. A la par contrajo matrimonio y con su esposo trabajó en la siembra de otros productos en esta finca. Por la misma época, Sandra decidió realizar un curso de salud y bienestar rural para implementar formas de generar ingreso en el campo a bajo costo. Durante este aprendizaje se dio cuenta de su capacidad de liderazgo en la comunidad para hablar sobre cómo el café transformaba vidas, por eso se postuló en las elecciones para delegada del Comité Cafetero de San Antonio. Esta primera hazaña hacia la representación de su comunidad no resultó. Recuerda con coraje que fue su primera derrota en las votaciones para representar su región, además de la oposición de su esposo para ejercer este papel. Estos dos hechos no la amilanaron, por el contrario, la prepararon para las siguientes elecciones en las que ganó y se convirtió en la primera mujer cafetera en tener este rol en su municipio.
Sandra es uno de nuestros casos de éxito con el empoderamiento de la mujer rural, ya que con Bancamía descubrió que podía financiar el biodigestor para que a partir de las heces de los cerdos se produjera fuego en una estufa y tuviera la posibilidad de encender algunas luces de su casa. También le contaron que, al aprovechar los desperdicios, produciría energía con un método no contaminante y dejaría de cortar leña con lo que contribuiría a su salud y, por supuesto, con el cuidado del medio ambiente. Fue así como se convirtió en la primera microempresaria rural en poner en marcha el biodigestor en el departamento del Tolima, gracias al proyecto del programa MeBA de Bancamía.
Según ONU mujeres, en América Latina el 40% de las mujeres rurales mayores de 15 años carecen de ingresos propios, a pesar de que realicen diferentes trabajos. Incluso, se identificó que de los trabajos agrícolas, solo el 18% es administrado por mujeres rurales, pero no significa que sean ellas las propietarias o dueñas de la tierra.
Por ahora y gracias a “los marranos” ha tenido una nueva forma de ingreso, viajará a España y participará con otra emprendedora en el panel para socializar su experiencia como líder campesina, mujer cabeza de familia, emprendedora y representante de la mujer rural colombiana.
Acerca de Bancamía
El Banco de las Microfinanzas Bancamía S.A es una entidad creada en 2008, la cual hace parte del Grupo de la Fundación Microfinanzas BBVA. Es el primer establecimiento bancario dedicado exclusivamente a entregar productos y servicios financieros al sector de la microempresa, con el objetivo de promover el desarrollo de los clientes, quienes con sus unidades productivas, transforman su calidad de vida y la economía del país. Actualmente tiene cobertura en 29 departamentos y en más de 890 municipios de Colombia. Visite www.bancamia.net.co
Acerca del Grupo Fundación Microfinanzas BBVA
La Fundación Microfinanzas BBVA (FMBBVA) es una entidad sin ánimo de lucro que apoya los negocios de personas desfavorecidas en América Latina, con Finanzas Productivas Responsables para que puedan tener un futuro mejor. Un modelo de atención adaptado al emprendedor vulnerable, con productos y servicios financieros (créditos, seguros, remesas, ahorro…) y no financieros (asesoría y capacitación) que acerca hasta su hogar/empresa para el crecimiento de sus negocios.
Actualmente atiende a 1,8 millones de emprendedores. El 77% de los clientes con créditos productivos son vulnerables y el 60% son mujeres.
La Fundación ha desarrollado un sistema de medición social que consiste en evaluar el progreso de sus clientes y se ha convertido en un referente para el sector. Este informe “Midiendo lo que realmente importa” se publica anualmente y uno de los datos destacados es que el progreso de los emprendedores es especialmente significativo: a los dos años de permanencia en la Fundación el 35% abandona la pobreza.


