Wilmer nació hace 38 años en el municipio de Silvia, departamento del Valle del Cauca, pero su vida se ha desarrollado en la vereda Valle Nuevo junto con sus padres y dos hermanas, con quienes la mayor parte del tiempo se han dedicado a las labores agrícolas, en especial al cultivo del fique. Al culminar sus estudios de bachillerato fue reclutado para prestar el servicio militar durante 18 meses.
Cuando regresó de prestar el servicio militar se encontró con que su familia estaba enfrentando una crisis, debido a que se estaba produciendo más fique por encima de la demanda del mercado, situación incentivada por la decisión del Estado de levantar aranceles a productos importados -como el polipropileno y el yute- que podían reemplazar al fique y ser comprados a menor precio. Este contexto representó pérdidas económicas para Wilmer y su familia porque los ingresos que obtenían no compensaban los costos de la producción y su economía se veía aún más afectada, además porque no tenían ninguna otra entrada económica.
Wilmer se llenó de motivación y, con su mentalidad emprendedora, decidió de la mano de su familia iniciar un nuevo negocio. Por tal motivo, empezó a investigar qué otro tipo de cultivo podría tener en su tierra para poder salir adelante, y, con el tiempo, logró identificar que la piscicultura podría ser una excelente oportunidad dadas las condiciones climáticas y los recursos hídricos de su finca.
Teniendo claro esto y que su finca contaba con la disponibilidad de suficiente agua, siendo este el principal factor para desarrollar con éxito esta actividad, un día lleno de sueños y convencido de que tenía una gran idea, reunió a toda su familia para contarles sobre el nuevo proyecto: la construcción de estanques para la producción y comercialización de trucha Arco Iris. Logró convencer a sus hermanas y a su papá, pero su mamá dudó principalmente porque veía que ninguno tenía conocimiento sobre este tipo de mercado y corrían un gran riesgo al iniciar desde cero.
Sin embargo, y con la determinación que lo caracteriza, se empezó a mover junto con su papá para buscar recursos que le permitieran materializar su proyecto y fue así como consiguió construir su primer estanque con 2.000 alevines y con las ganancias que obtuvo de su primera producción vio una gran oportunidad para obtener más experiencia en este tipo de negocio y a la vez mejorar la situación económica de su familia.
En 2020, se realizó una convocatoria en el municipio de Silvia para dar a conocer el proyecto EMPROPAZ y a Wilmer le llamó mucho la atención por considerarlo un complemento para mejorar su negocio. Además, otra de las cosas que más le interesaron fue la posibilidad de acceder a un crédito que le facilitaría inyectar nuevos recursos, así que Wilmer decidió vincularse al Programa y durante su participación pudo fortalecer sus habilidades personales y empresariales hasta culminar su proceso de forma exitosa.
Aunque ya contaba con un buen desarrollo de producto y una buena producción, no contaba con un asesoramiento en la parte financiera, empresarial y administrativa, lo cual pudo fortalecer durante su participación en EMPROPAZ, dentro de su ruta de formación, Wilmer se destacó por haber obtenido excelentes resultados en temas como gestión de relaciones estratégicas y de redes, establecer un plan de vida y plan de negocios; sin embargo, en lo que más reconoce que le ayudó el programa fue en aplicar las herramientas tecnológicas para el manejo contable de su empresa.
Para Wilmer, el Programa se convirtió en una fuente de apoyo continuo para el crecimiento de su negocio, ya que logró acceder a un crédito de fortalecimiento a través de BANCAMÍA, el cual logró invertir en la creación de seis estanques más para una producción de truchas de más o menos 6.500 kilos que compró APROPESCA, una cooperativa del municipio de Silvia, lo cual le aseguró la comercialización de toda la producción, que le generó ingresos significativos que garantizaron el éxito de su proyecto.
Wilmer es un ejemplo de superación y de que los sueños se pueden cumplir con determinación y disciplina. Se siente agradecido de haber convencido a su familia, para quienes él es un modelo a seguir, de que este negocio era una excelente opción para crecer juntos: “Al día de hoy mi madre, al igual que el resto de mi familia, se sienten orgullosos de mí por haber logrado esto y se alegran de que la desconfianza que había en un principio no fue un impedimento para salir adelante”, menciona Wilmer.


